Después de haberme desmadrado y haber cavado un hoyo más allá del suelo en el que estaba toda tirada y revolcada, después de que me vi sin orden ni ley y sin amor propio llorando como pendeja, peleándome con todo el mundo y con la vida cuando me sentí desplazada por alguien más, después de todo eso hijitas mías vengo a compartirles ciertos aprendizajes:
En primer lugar qué difícil!!!! Qué difícil es encontrar un buen psicólogo y encima que sepa tratar temas de relaciones homosexuales, léase, entre dos mujeres.
En segundo lugar, fue todavía más difícil encontrar un solo libro que hablara de relaciones homosexuales, de alguna manera lo que los psicólogos o eruditos de los temas de relaciones y malos amores o mal de amores, definen que tanto relaciones homosexuales y heterosexuales son la misma cosa pero creo que se les olvida un punto: el drama se intensifica siempre que se trata de mujeres.
Ya no soy capaz de decir que el drama no me gusta porque ya sería una aberración a mi naturaleza, pero aclaremos, me gustan las comedias dramáticas y yo estuve en una qué bueno!! Libertad Lamarque reencarnó en mí y a la doble potencia.
En tercer lugar, lo rescatable de todo este proceso es darte cuenta que los amigos, son los amigos y siempre van a estar ahí, para sacarte adelante cuando no puedes, para darte tus buenos “estate quieta” que tú no puedes darte y para hacerte ver lo bien o mal que estás en cuanto a tu percepción de las cosas.
En cuarto lugar. Definitivamente no es lo mismo durar un mes con alguien que cinco años y tronar, el tiempo no define la intensidad de lo que sientes y las consecuencias de lo que vayas a hacer, el tiempo como buen Dios solo define la lentitud o rapidez en que se curan tus heridas y nadie absolutamente nadie te va a decir cuánto va a durar.
Y una cosa más, por más que vengan mil personas a decirte que Tú decides hasta cuando paras de sufrir, la verdad es que eso no es cierto, al menos no en mi caso. Yo no decidí dejar de sufrir, llorar o berrear, el Tiempo y sólo él me ha hecho ver lentamente lo que hice bien y lo que hice mal, el tiempo y sólo él ha definido la cura a la herida.
En quinto lugar. Nadie puede decir que no necesita psicólogos, la neta es que como dice mi sister, la palabra “suponer” es lo que hace de estos especialistas unos millonarios, pero también hay que saber escoger al especialista. En mi caso Fer…fue y es lo máximo, no sólo por su apertura, si no porque nunca me dio por mi lado y me llevó al punto en que un día en la penúltima terapia solo preguntó ¿y bien?...ahora sabes para qué te pasó?. (sigo sin saberlo cláramente pero bueno)
Claro que llegar a este punto me costó horas, días, semanas, meses de lloriquear como la muñeca fea, de preguntarme mil veces en qué fallé, qué hice mal y en culparme y nopalearme por haber echado a perder lo mejor que me había pasado.
Y sí, sigo insistiendo lo mejor que me ha pasado ¿por qué? Porque simplemente me hizo ver lo mal que estuve, lo mucho que puedo llegar a confiar y sobre todo porque me hizo conocer a mi sexto sentido, ergo, mi parte sabia…esa la que nunca te engaña. Únicamente por eso, sigo pensando que fue lo mejor que me ha pasado. Cabrón y hasta salgo agradeciendo como cuando alguien es secuestrado y liberado termina agradeciendole al captor por haberlo tratado bien, igualita, así estoy agradeciendo lo mal que la pasé.
En sexto lugar, si me vi muy inmadura pero como me dijo el psicólogo, permítete serlo, déjate llevar, libérate, si necesitas hacerlo hazlo ya después levántate y sigue…no lo decía por instarme a hacer cosas que no, simplemente entresus terapias y los libros que me hizo leer, me permitieron conocer mi lado oscuro y en vez de reprimirlo lo liberé, ya que entre más reprimas esos sentimientos o sensaciones negativas más las alimentas.
En séptimo lugar, se rompieron muchos paradigmas, de ser una “mujer” hecha y derecha, independiente, que tal vez no sepa cocinar pero sé comer bien de ser una persona que gustaba de la lectura de ciertos temas "bien", pasé a ser una más de las estadísticas psicológicas que en su librero (y miren que pondré mi apartado especial) cambié todas estas lecturas por libros de superación personal, de autoestima, de superar relaciones y todos esos libros que la neta del planeta nunca creí leer.
Entre mi colección de libros para superar todo este proceso se encuentran:
- Mujeres que aman demasiado
- El camino de las lágrimas
- Amarse con los ojos abiertos
- Comer, rezar y amar
- El lado oscuro
- Pensamiento positivo
- El aleph
- El Ego
- Por qué mentimos?
- Sincrodestino
- Mente sana cuerpo sano
- Mirar de nuevo
- Ama, perdona y olvida
Este último libro está muy pero muy cabrón porque me hizo autograbarme con terapias autodirigidas por si alguna vez las necesita alguien, con gusto se las paso.
En octavo lugar, para que todo esto pase, debes estar totalmente abierto a cambiar tus paradigmas y a observar, aprender de tus propios errores y de los consejos ajenos. Eso sí, qué bárbaros somos, todos somos muy buenos dando consejos cuando uno no es el que está en la situación.
Y ya para terminar mi cuento les digo que al final de todo de lo único que te das cuenta es que no sufriste por amor, ni siquiera porque tu hayas hecho un mal, sufriste y te revolcaste a lo wey porque te quisieron ver la cara de pendeja y nada más y lo peor, no es que te la hayan querido ver, si no que tú permitiste que lo hicieran porque siempre tuviste las señales, siempre hubo ese sexto sentido (que hoy sé que es esa parte sabia) que está ahí alertándote porque nadie, léanme bien, nadie hijitas mías, nadie se pone loco de la nada.
Me despido con un consejo muy sabio y no me lo dijo mi abuela:
- “Cuando sientas algo….ese algo es tu sexto sentido y si él te habla, hazle caso porque ese nunca te va a mentir”.
Dónde lo escuché? En la despedida de soltera de una de mis mejores amigas. Mejor consejo, nunca pude oir.
Que si debo aceptar que soy parte del club de las mujeres engañadas por Dios!! hasta membresía me dieron =)
Qué cómo estoy? Mejor imposible…empezando de nuevo.
Ahora sí, salió el sol como me lo prometió mi Shakira.
Hasta el próximo cuento...las extrañé




