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jueves, abril 28, 2011
Lorena Ochoa está embarazada
Ya lo comentamos en Facebook, ya lo comentamos en Twitter y ahora les dejo la imagen del Twitter oficial de Lorena, donde anunció su embarazo.
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miércoles, abril 27, 2011
MOL en Lesbicanarias

Oigan, pues ¿qué creen? Hace un par de semanas, Rogue de Lesbicanarias -un sitio con muchísimo movimiento en España- me invitó a enviar un post para la sección Yo Lesbicanaria y se me ocurrió escribir sobre todas las cosas maravillosas que aprendí de la lenchez gracias al internet (sin contar el Kamasutra Lésbico).
El día de hoy se publicó "Las lesbianas e internet" en Lesbicanarias y la verdad me siento muy honrada porque citan a MOL como un referente en la bollósfera mexicana (o lenchósfera como diría Frifo).
Para leer el post, sólo tienen que hacer click AQUÍ.
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martes, abril 26, 2011
Relato de una boda lencha
Hace unas semanas, la Lencha y yo tuvimos el honor de asistir a la boda de Megan y Paulina, nuestras colegas de Musas de Metal. A ellas las conocimos brevemente el año pasado, durante la Marcha Gay, aunque hemos convivido virtualmente desde hace algún tiempo.
Para empezar, hay que decir que nosotras estábamos sumamente emocionadas de asistir a nuestra primera boda gay, desde que Megan nos extendió la invitación.
Lo primero que nos preguntamos era ¿cómo nos tenemos que vestir para la ocasión? La invitación decía "Etiqueta formal" y el único requisito era ir de un color del arcoiris. Además la boda era en la tarde, a la luz del día y lo más importante, era una boda lencha.
Yo siempre he pensado que para una lencha formal significa traje sastre. Así que no quise hacerme bolas: pantalón de vestir, blusa bien y zapatos de Miss Simpatía en modo FBI. La Lencha se probó como cuatro atuendos diferentes hasta que quedó conforme. Además su lenchez la traicionó porque olvidó traer sus tacones y terminó yendo en mocasines a la boda. Pero bueno, sí pusimos de nuestra parte: ambas traíamos kilos de maquillaje encima y yo hasta me planché el pelo.
Olivia, una amiga de las novias, nos hizo el favor de pasar por nosotras al hotel para llevarnos a la boda, sin saber que más tarde se convertiría en nuestra compañera de juerga. Llegamos relativamente puntuales, los invitados estaban llegando y también varios de los servicios para la boda. De pronto nos dimos cuenta de algo que no habíamos considerado: no conocíamos a nadie más que a las novias. Pero aquello no era problema, la Lencha y yo somos amigas desde hace más de 7 años y mientras la boda empezaba nos pusimos a hablar de cuanta tontería se nos ocurrió.
Muy pronto mi teoría sobre las lenchas y el vestuario se comprobó: la mayoría de las lenchas iban en traje sastre versión matutina. O sea, en pantalón de vestir, blusa y chalequito. Había personajes memorables que recibieron su apodo por un día (esperemos nos perdonen), como la Selena, la Novia Ochentera, la Aristegui y la Koji Kabuto. Los chavos gays, por supuesto, estaban súper bien trajeados; la mayoría con corbatas moradas, el color favorito de la ocasión. También había familiares y chiquitos corriendo alrededor. Si algo hubo, fue sin duda un grupo variado y diverso de gente.
La boda empezó algo tarde porque Megan la hizo de novia fugitiva llegando tarde, incluso después del juez, lo que tenía algo nerviosa a Paulina. Nos dio muchísimo gusto saludar a las dos, mientras iban de aquí para allá viendo pendientes de última hora. En menos de una hora, el lugar estaba lleno y la ceremonia dio inicio. El speech es muy parecido al de cualquier boda civil. Por ahí la Lencha seguía repitiendo cuando el juez dijo "Ámense, quiéranse, admírense y respétense". A mí me gustó eso de que las dos tenían que ser responsables de proveer y cuidar el hogar. Moría de ganas de que dijera algo como "Las declaro marida y marida" pero no me dieron el gusto.
Si se preguntan cómo estaban vestidas de novias... No, no había una de traje y otra vestido. No, no estaban las dos de vestido. Cada quien se vistió como quiso: Paulina estaba de blusa y pantalón de vestir y Megan con un vestido rosa de coctel. ¿Y qué creen? Hasta se hizo las uñas.
Paulina y Megan dieron un breve agradecimiento a los invitados y a sus familias y la fiesta comenzó tranquila. La gente platicaba, comía bocadillos, el mesero ofrecía bebidas. Y cuando te descuidabas, ya te estaba llenando el vaso otra vez. Nos dio un gusto enorme toparnos a Claudia, una chava de musas que conocimos el año pasado, que es una bomba, una mujer súper divertida, con quien estuvimos platicando súper a gusto sobre cómo el D.F. es Disneylandia para las lenchas.
Durante la fiesta, un dueto de Trovalenchas estuvo amenizando con canciones de Sasha, Rosana, Soraya, Silvio Rodríguez, Flans y un conjunto de canciones de corte femenino que yo denominé Trovaladas.
Al rato comenzó la parrillada. Mientras hacíamos cola, la Lencha se echaba una ensalada como si fuera pastizal. Probamos unos riquísimos tacos de pastor, alambre, bistec, costilla, chorizo y otras variedades.
Eventualmente oscureció y el mesero pasó sirviendo clericot para el brindis. Paulina y Megan dijeron unas palabras. Paulina nunca imaginó que podría casarse, pero después de 17 años de activismo, fue un sueño hecho realidad.
Yo no sé cómo sucedió pero de pronto Claudia, Olivia, La Lencha y yo estábamos brindando. Primero por las novias, luego por las lenchas, por las mujeres, las ex-novias, las que olvidan a las ex-novias, las... ¿qué dijeron?, las que no escuchan bien, el mesero, la luna y cualquier pretexto.
Todas tan felices, cuando de pronto sentíamos que el vaso pesaba más, porque el mesero ni preguntaba y ya estaba sirviendo de nuevo a todo mundo. Sospecho que quería emborracharnos. Llegó un punto en el que brindábamos tan rápido y por cualquier cosa, que yo pensé que me iba a ahogar con el clericot. Y no me ahogué, pero sí quedé medio eufórica. Como la estábamos pasando también, en cuestión de un momento, el círculo de brindis se llenó de lenchas. No sabíamos sus nombres, pero ahí estábamos brindando y celebrando, como si nos conociéramos de toda la vida.
Por lo visto, a las lenchas, les pareció muy exótico que yo fuera desde Mérida a la boda. Todas me hablaron de la comida yucateca y una me dijo que las yucatecas somos unas rompe-corazones. Juro que soy inocente.
De pronto, las Trovalenchas comenzaron a tocar Mujer contra mujer y las novias tuvieron su primer baile, coreadas por las lenchas del brindis que, obvio, nos sabíamos toda la letra. Fue un momento increíble porque a partir de ahí, siguieron más canciones y parrandeamos como si en ello se nos fuera la vida. Las lenchas abrazadas en círculo cantábamos con el alma y nos lucíamos con las canciones de despecho. Le sacamos todo el jugo a las Trovalenchas que invitaron a una de las Musas a cantar y luego a Paulina a tocar la batería. Pedimos "otra" yo creo como 5 veces, hasta que de plano ya nos pusieron un disco porque ya no podían más.
Hubo un momento después del brindis, en el que la Lencha y yo nos acercamos a Megan y le dijimos: "Ok, ya vimos que no les gustan las tradiciones, pero checa lo que estuvimos pensando: esta es la oportunidad de crear nuevas tradiciones. Pon tú, no liguero y esas cosas. Un ramo, pues chale porque son dos novias. Pero, ¿qué tal dos ramos? Piénsalo, ¡son dos oportunidades para las solteras!" Megan se río, pero al rato la Lencha lanzó una gerbera a las solteras, que yo atrapé y me puse en el escote para que luego... alguien se llevara mi flor jajaja. Más tarde, Megan aventaría las gerberas oficiales y las lenchas brincaron emocionadas para tratar de atraparlas.
Bailé tanto que los pies me dolían y me quité los zapatos y los tiré por ahí. En algún momento hasta pensé que los había perdido. Me llené los pies de pasto de tanto bailar, pero pues esa es una costumbre en mi tierra. Si hubieran visto a la Lencha, la verdad mis respetos porque se sabe todos los pasos de No rompas más mi pobre corazón y El payaso de rodeo. La Selena, ni qué decir, ¡bailaba increíble todas las canciones de Selena! Hubo hasta la Víbora de la Mar y el típico baile circular con I can't take my eyes off of you. Agradecimiento especial a Angie que fue mi compañera de baile, que me hizo lucir aún cuando yo no sabía los pasos y una súper compañía toda la noche. Ella, más tarde, me presentaría a las Trovalenchas que son una pareja muy buena onda que tiene 14 años juntas.
Platicamos con varias de las lenchas del brindis. Me tocó oír historias, penas de amor y hasta ver fotos de hijos. Una chavita se me acercó y me dijo: "Muchas veces cuando te he leído me has hecho sentir bien". Y luego me presentó a su novia, las dos todas tiernas. Más tarde, cuando estaban bailando una canción romántica, les gritamos "Son noviaaas, se amaaaan, se tocan sus paaarteees". Así que perdón jeje.
La fiesta estuvo increíble, creo que es la mejor boda a la que he asistido. Yo no soy fan de celebrar el rito del matrimonio, ¡pero esta me encantó! Nos divertimos muchísimo hasta que llegó la hora de despedirnos. Adiós, cuídense, gracias por venir, quiero el relato en MOL, recuerdito de boda, beso, abrazo, hermanas del alma y nos vemos la próxima marcha.
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