domingo, enero 30, 2011

Gracias :)

Hoy Brl, una lectora de este blog a quien no conozco, me envió un mail súper bonito que me hizo sonreír :)

Quizá nunca lo he expresado (porque luego dicen que soy una mamona), pero recibo comentarios, twitts y mails llenos de cariño, de lectoras que me hacen el día y que no lo saben, pero me dan ánimos cuando las cosas no están tan bien.

Aprovecho porque ando de cursi-melancólica y se los digo: mi vida no sería la misma sin todo lo que recibo de ustedes.

Gracias :)

sábado, enero 29, 2011

El drama lencho: el deseo de rescatarla

Hay cierto tipo de lenchas a las que les atrae la vulnerabilidad y no pueden resistirse a ella. Ven a una lenchita con los ojos húmedos y es como si un cachorrito triste les aullara de dolor. No pueden resistirlo y no sólo eso: quieren hacer todo lo posible para salir a su rescate.

Lo cierto, Itsy Guadalupe, es que tal vez Magdalena Encarnación no te gustaba tanto, hasta que la encontraste con la mirada perdida y la voz quebrada. La conociste alegre, bromeando por cualquier cosa y sí, te cayó bien, pero no te fijaste en ella.

Hasta ese día, cuando las dos estaban en una fiesta y la viste triste. No soportas ver a nadie triste. Se te arruga el corazón de sólo pensarlo y lo sabes, así como sabes que cada vez que ves a un gatito atropellado, cada vez que matan a la mamá de Bambi y cada vez que oyes esa canción (que en realidad son como 3,000 canciones), se te llenan los ojos de lágrimas.

Te acercaste a Magdalena Encarnación y le preguntaste qué tenía. Ella bajó la mirada y dijo que no era nada. "Algo tiene que ser, si te tiene tan triste". Y así, Magdalena Encarnación comenzó a contarte sus problemas.

No importa qué te haya contado, generalmente es una de 4 cosas: la ex, la futura, los amigos, la familia. La ex-novia sigue torturándola, la futura no le hace caso, los amigos hicieron alguna tontería, se peleó con su mamá...

Se le escapa una lagrimita y lo único que quieres hacer, Itsy Guadalupe, es abrazarla y protegerla de todo el daño que el mundo le ha hecho. Tú sabes lo que es que te lastimen y por eso quieres evitarle el sufrimiento a toda costa. Pero resistes, sólo le pones una mano en el hombro y te quedas sin palabras... porque no la conoces tanto, porque no tienes las palabras correctas o no quieres decir algo inapropiado.

Cuando te des cuenta, Itsy Guadalupe, estarás manejando de vuelta a tu casa preguntándote cómo estará ella, imaginando posibles soluciones para sus problemas, aún cuando sabes que no deberías de estar pensando en esas cosas.

Porque en el fondo estás consciente Itsy, de que después de eso se van a volver amigas, irán por el café, hablarán horas por teléfono y te va a contar todos sus traumas de infancia, todas las veces que le rompieron el corazón, cada una de las veces que la decepcionaron y todo el dolor que le han ocasionado. Y tú, vas a querer curar ese dolor, pero no vas a poder.

Porque Magdalena Encarnación despertará sonriendo al día siguiente, lista sin saberlo, para seguir cometiendo los mismos errores y enamorarse de mujeres que le hacen daño. Pero no de ti Itsy, nunca de ti...

viernes, enero 28, 2011

Puntos lenchos

Mis amigas bugas hacen y dicen cosas que se ven lenchas, yo les digo: "Puntos lenchos para ti". Cuando hacen cosas muy heterosexuales, les digo "Puntos lenchos menos".

Lo divertido es que ahora, después de decir o hacer cosas que se ven lenchas, me preguntan cuántos puntos lenchos se ganaron. Yo pienso en un número al azar, lo digo en voz alta y ellas se quedan contentas.

Sospecho incluso, que pronto habrán rivalidades entre ellas para ver quién tiene más puntos lenchos. ¿Parecer lencha ya está de moda?

Me encanta que compitan por algo que ni siquiera tiene pies ni cabeza y mucho mejor aún, que no da ningún beneficio tangible... Si acaso les daré besos o nalgadas cuando se las merezcan.

domingo, enero 23, 2011

La historia de Rosaura Elena

Hace algunos años, andaba yo tristona después de haber terminado con la que fue mi primera novia y recuerdo haber entrado a un chat, buscando entretenerme y hacer mi sufrimiento más llevadero.

Así fue como conocí a Rosaura Elena (bueno, no se llamaba así pero es más divertido) y fue ella quien me dijo esas cosas bonitas que una necesita oír cuando le acaban de romper el corazón.

Después de platicar un tiempo, decidimos conocernos y fuimos a un parque. Recuerdo nuestras risas de nervios y una plática tan interesante que sobrevivió a la cena y al frío de madrugada.

Aunque ciertamente no coincidíamos en muchas cosas, había cierta atracción. A partir de ahí comenzó un ir y venir entre las dos: Rosaura Elena, romántica como era, también tenía terror al compromiso.

Yo, ingenua como suelen ser las lenchas al principio, no entendía del todo la dinámica. La cosa es que a veces hablábamos, a veces no. A veces chateábamos, a veces ella se perdía y a veces salíamos.

La primera vez que fui a un antro gay fue con Rosaura Elena y recuerdo haber sentido terror cuando entré: ¿Y si me topo con alguien conocido? ¿Y si me dicen algo? ¿Y si me hacen algo?

Yo tenía hasta miedo de bailar, pero eso no detuvo a Rosaura Elena que, después de haber estado sentada en las piernas de una lencha a la que acababa de conocer, se fue a bailar con otra. Por supuesto que me sentí incómoda, pero nada me había preparado para esa situación.

No recuerdo bien qué pasó el resto de la noche, pero sí recuerdo bien cómo terminó: alguien tiró una botella cerca de mí y ella se acercó y me tendió la mano para sacarme de ahí. Recuerdo haberme sentido como una princesa porque no me soltó la mano en todo el trayecto, ni siquiera mientras manejaba.

Rosaura Elena se perdió un tiempo y luego nos volvimos a ver. Fuimos a dar una vuelta en su coche, platicamos y de pronto no pude con su cercanía y la besé. Y me besó. Y nos besamos. Nos besamos un rato ahí donde paró el coche y nos besamos cuando manejaba. Nos besamos también cuando llegamos a mi casa y una luz automática se prendió y nos dio el susto de nuestras vidas.

Por supuesto, eso fue suficiente para que Rosaura Elena se perdiera de nuevo. Lo entendí con el tiempo y lo dejé pasar. Meses después la invité para mi cumpleaños y fue, sólo para felicitarme y darme un regalo. Y sin embargo, estuve muy contenta de verla.

El tiempo pasó y seguramente comenzó a gustarme alguien porque me olvidé de ella casi sin darme cuenta. Alguna vez me la topé en el chat y esta vez era ella quien me contaba sus penas amorosas y yo quien le daba ánimos. Se sentía mal porque yo estaba siendo buena con ella después de "la forma en la que me trató". Pero yo no sentía rencor y no tenía planes de tenerlo.

Incluso un tiempo después, cuando yo ya tenía novia, la invité a una salida con varias de mis amigas y ligó con una de ellas. Y no me afectó en lo más mínimo. Hasta me dio cierto gusto: "A las dos les gusta la salsa y esas cosas, perfecto".

Nos perdimos la pista por varios años, bastantes diría, porque yo ya estaba soltera de nuevo. Había ido al cine con unos amigos y una amiga me acompañó al baño. Ahí estaba Rosaura Elena con una amiga, que después supe era su novia, una mujercita tímida y callada. El contexto no permitió que platicáramos bien, pero nos saludamos con mucho gusto y quedamos de escribirnos, cosa que no sucedió.

Después de un año, fui a un antro y de pronto creí verla. Me acerco y la miro para asegurarme. Ella me ve, me regala una sonrisa grande y se acerca para abrazarme.

Rosaura Elena, señoras y señoras, ya llevaba tres años viviendo con su mujercita, quien así calladita como se veía, había logrado hacerla tocar tierra y domarla. "Ya soy todo un hombre de familia". Me reí porque Rosaura Elena no tiene nada de hombre en su aspecto, quizá sólo un blazer que la traiciona un poquito.

Felicité a las dos y me despedí. Me acerqué a una de mis amigas y le dije: "Te acuerdas que una vez te conté de una mujer con la que... pues ahí está".

Rosaura Elena ya no es esa mujer fugaz de aquel entonces, ni yo aquella lenchita temerosa. Ella se volvió mujer de hogar y yo soy ahora la que sale para todos lados.

La vida sí que da sus vueltas.

domingo, enero 09, 2011

Afuera del clóset, así nada más

Lo curioso de salir del clóset es que llega un punto en el que ya no puedes dejar de hacerlo. Ya sea porque tengas un grupo de amigas lenchas o porque todos tus amigos ya saben que eres gay, dejas de ponerte trabas en las conversaciones o de plano te sacan temas al respecto.

Además de mi amiga que recomienda el blog peda y sobria, tengo una amiga que de plano me presenta y acto seguido menciona mi blog por este post en específico. Una se tiene que tragar su timidez y sonreír.

No sé cómo llegué al punto de que yo solita empecé a soltarme. Un día en una fiesta, alguien a quien acababa de conocer, me preguntó directamente si era gay. Y le dije que sí, tranquila, sin miedos. Me dijo que él también. "¿Y tus papás saben? ¿Cómo le hiciste para decirles?". La conversación fluyó.

Hace poco fui a un evento de tuiteros locales. Estando ahí una chava halagó mi bufanda:

- ¿Dónde la compraste?
- No la compré, me la regaló una fan.
- ¿Tienes fans? ¿Puedo ser tu fan?
- Depende, ¿eres gay?

Puntos para la chava que no se sacó de onda y tranquilamente me dijo "No, pues no".

Ayer estaba en otra fiesta con unos amigos. Con ellos estaba sentada una chava que no conocía, pero no sé, la sentí del equipo. Resultó que de alguna manera ya la conocía. Sentí que estaba como entre tímida y nerviosa. ¿Acaso ya soy ese tipo de lencha que te saca del clóset por asociación?

Más tarde, en otra mesa estábamos tres de los cuatro que éramos somos gays y los otros tres en la mesa eran nuevos conocidos. Y bueno, después de los chistes y las referencias gays, por alguna razón dije:

- Disculpen nuestra lenchez, nos cuesta no hablar de estas cosas.
- ¿Cómo? No hablo tu dialecto.
- O sea, tipo mujeres gays... (silencio incómodo)

Y sin embargo, la chava que tenía la cara más sacada de onda nos dio follow en Twitter e incluso mencionó lo padre que es cuando nuevos conocidos te caen bien enseguida.

No sé, supongo que ya llegó un punto en el que discriminar ya no se ve bien en ciertas generaciones o tal vez cuando una actúa con naturalidad al respecto, la gente entiende que en realidad no hay nada que temer.

Y así es como una descubre que ya no puede evitar estar fuera del clóset.

viernes, enero 07, 2011

Wallpapers y banner MOL

¿Pues qué creen? Hice unos wallpapers de MOL para conmemorar este cambio de imagen. Los subí a Flickr para que los tome quien quiera :)

Wallpaper lencha

Wallpaper buga


Lo único malo es que Flickr sólo me permite que el tamaño más grande sea de 1024x768 pixeles. Los diseños originales son de 1600x1200.

Si alguien desea su wallpaper grande, puede escribir a amo@mol.com.mx y de paso checamos qué tal funciona nuestro nuevo correo.

También hice un banner que pueden poner en sus blogs para linkear a MOL :)


Banner Yo

martes, enero 04, 2011

Nuevo dominio

Tengo una amiga que cuando anda peda, le da por acercarse a extraños y recomendarles un blog que se llama Memuars-ofa-lencha y entonces se pone a dictar letra por letra o de plano busca donde apuntar con mano temblorosa.

Como pueden ver, ya pueden entrar a Memoirs of a Lencha (o MOL como le decimos en confianza) a través de un nuevo dominio:


Las que tengan MOL linkeado o guardado en sus favoritos, no se preocupen: la dirección de memoirsofalencha.blogspot.com automáticamente redirigirá a mol.com.mx

Estamos muy contentas porque este dominio es corto, sencillo y fácil de recordar :) Ahora mi querida amiga podrá recomendar el blog a todos los extraños que quiera sin tener que afrontar ningún reto lingüístico ;)

Como dirían los viejitos: ¡Enhorabuena!

ACTUALIZACIÓN:

Y como siempre, cuando empiezo con un cambio me pico y quiero más. Hacía rato que quería simplificar el logo para hacerlo más limpio y más legible. Eso va a hacer que se pueda aplicar fácilmente en otras cosas. Ya verán, ya verán.