domingo, enero 23, 2011

La historia de Rosaura Elena

Hace algunos años, andaba yo tristona después de haber terminado con la que fue mi primera novia y recuerdo haber entrado a un chat, buscando entretenerme y hacer mi sufrimiento más llevadero.

Así fue como conocí a Rosaura Elena (bueno, no se llamaba así pero es más divertido) y fue ella quien me dijo esas cosas bonitas que una necesita oír cuando le acaban de romper el corazón.

Después de platicar un tiempo, decidimos conocernos y fuimos a un parque. Recuerdo nuestras risas de nervios y una plática tan interesante que sobrevivió a la cena y al frío de madrugada.

Aunque ciertamente no coincidíamos en muchas cosas, había cierta atracción. A partir de ahí comenzó un ir y venir entre las dos: Rosaura Elena, romántica como era, también tenía terror al compromiso.

Yo, ingenua como suelen ser las lenchas al principio, no entendía del todo la dinámica. La cosa es que a veces hablábamos, a veces no. A veces chateábamos, a veces ella se perdía y a veces salíamos.

La primera vez que fui a un antro gay fue con Rosaura Elena y recuerdo haber sentido terror cuando entré: ¿Y si me topo con alguien conocido? ¿Y si me dicen algo? ¿Y si me hacen algo?

Yo tenía hasta miedo de bailar, pero eso no detuvo a Rosaura Elena que, después de haber estado sentada en las piernas de una lencha a la que acababa de conocer, se fue a bailar con otra. Por supuesto que me sentí incómoda, pero nada me había preparado para esa situación.

No recuerdo bien qué pasó el resto de la noche, pero sí recuerdo bien cómo terminó: alguien tiró una botella cerca de mí y ella se acercó y me tendió la mano para sacarme de ahí. Recuerdo haberme sentido como una princesa porque no me soltó la mano en todo el trayecto, ni siquiera mientras manejaba.

Rosaura Elena se perdió un tiempo y luego nos volvimos a ver. Fuimos a dar una vuelta en su coche, platicamos y de pronto no pude con su cercanía y la besé. Y me besó. Y nos besamos. Nos besamos un rato ahí donde paró el coche y nos besamos cuando manejaba. Nos besamos también cuando llegamos a mi casa y una luz automática se prendió y nos dio el susto de nuestras vidas.

Por supuesto, eso fue suficiente para que Rosaura Elena se perdiera de nuevo. Lo entendí con el tiempo y lo dejé pasar. Meses después la invité para mi cumpleaños y fue, sólo para felicitarme y darme un regalo. Y sin embargo, estuve muy contenta de verla.

El tiempo pasó y seguramente comenzó a gustarme alguien porque me olvidé de ella casi sin darme cuenta. Alguna vez me la topé en el chat y esta vez era ella quien me contaba sus penas amorosas y yo quien le daba ánimos. Se sentía mal porque yo estaba siendo buena con ella después de "la forma en la que me trató". Pero yo no sentía rencor y no tenía planes de tenerlo.

Incluso un tiempo después, cuando yo ya tenía novia, la invité a una salida con varias de mis amigas y ligó con una de ellas. Y no me afectó en lo más mínimo. Hasta me dio cierto gusto: "A las dos les gusta la salsa y esas cosas, perfecto".

Nos perdimos la pista por varios años, bastantes diría, porque yo ya estaba soltera de nuevo. Había ido al cine con unos amigos y una amiga me acompañó al baño. Ahí estaba Rosaura Elena con una amiga, que después supe era su novia, una mujercita tímida y callada. El contexto no permitió que platicáramos bien, pero nos saludamos con mucho gusto y quedamos de escribirnos, cosa que no sucedió.

Después de un año, fui a un antro y de pronto creí verla. Me acerco y la miro para asegurarme. Ella me ve, me regala una sonrisa grande y se acerca para abrazarme.

Rosaura Elena, señoras y señoras, ya llevaba tres años viviendo con su mujercita, quien así calladita como se veía, había logrado hacerla tocar tierra y domarla. "Ya soy todo un hombre de familia". Me reí porque Rosaura Elena no tiene nada de hombre en su aspecto, quizá sólo un blazer que la traiciona un poquito.

Felicité a las dos y me despedí. Me acerqué a una de mis amigas y le dije: "Te acuerdas que una vez te conté de una mujer con la que... pues ahí está".

Rosaura Elena ya no es esa mujer fugaz de aquel entonces, ni yo aquella lenchita temerosa. Ella se volvió mujer de hogar y yo soy ahora la que sale para todos lados.

La vida sí que da sus vueltas.

10 comentarios:

  1. Pues que historia más interesante, como decis, la vida da sus vueltas, y a fin de cuentas no somos nadie para cambiar lo que la vida nos tiene preparado. Me da gusto saber que Rosaura Elena pudo llegar a tener una relación estable, pues es admirable que las haya. Lo digo porque he conocido cierta cantidad de chavas que no suelen ser para nada estables, que de parranda en parranda, novia tras novia, etc.

    Siempre sigo su blog, o debería decir "web"? Whatever! ^^ La cosa es que siempre me entretengo leyendo lo que postean.

    Un saludo!

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  2. Vaya q si la vida da muchas vueltas..

    Al principio esta onda de agarrarle hilo a las relaciones es medio còmplicado pero uno va aprendiendo.. a base de madrazos y buenas experiencias, como debe de ser.

    Yo tambièn tengo una.. dos.. cien.. mil.. millones de historias asì.. es padre cuàndo te das cuenta q las cosas cambian.. y tù junto con ellas evolucionas.. (:

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  3. está bien padre el nuevo banner! :D

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  4. aaaay pongan mi blog en su lista de aquí al lado :)

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  5. Anónimo12:30 a.m.

    Hola, de esta frase: "Yo, ingenua como suelen ser las lenchas al principio, no entendía del todo la dinámica."

    Podrías explicar cual es la dinámica porfavor? digamos que yo estoy en la etapa de la ingenuidad :)

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  6. Y seguira dando vueltas...
    En algun momento de nuestras vidas volveremos a encontrar a esas personas que fueron tan fugaces pero que hicieron algo inolvidable en nosotras.
    La historia de Rosaura Elena fue genial! Me has sacado una sonrisa :D
    Saludos,

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  7. Anónimo11:51 a.m.

    precisamente a mi me ha pasado algo similar, solo que siempre vi a esta persona un poco inalcanzable, de repente la vuelvo a encontrar y me hace volar tan alto que perdi el sentido de todo, lamentablemente me enamore como una loca y se dio a la tarea de destruir mis sentimientos completamente... ojala y algun dia pueda ver hacia atras y sonria con nostalgia y alegria de verla igual....

    salu2!
    gatita fresh...

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  8. Anónimo11:30 a.m.

    Pues muy cierto todo lo que dicen...
    Que seria de nosotras sin los amores platónicos, fugaces o inalcanzables, la dicha de pensar en esa "desconocida"...con todo su encanto, su enigma... pff...me declaro adicta a los amores platónicos...

    A fin de cuentas tambien conoci gente muy variada por chat, locas, acosadoras, de las que juraron que despues de cinco minutos de habernos conocido aquello ya era amor verdadero, algo muy lencho by the way!!!...pero por otro lado tambien hubo quien robo por completo mi atencion y "rompio" mi corazón...e igual que tu el dia de hoy la veo como una persona que cambió mi percepción de la lesbiandad jajaja

    Zu

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  9. Anónimo5:35 p.m.

    quiero una novia awwwwwww

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