¡No olviden cerrar sus cortinas, puertas y todo eso que necesitan para que no las cachen viendo este video!
sábado, agosto 28, 2010
miércoles, agosto 18, 2010
Vacaciones chumínicas
Vengo por aquí a desempolvar tantito el blog y a contarles que tengo como tres o cuatro posts en la cabeza que simplemente no he podido poner en palabras para que lleguen a sus pantallas y así. Pero bueno, más que prometerles cosas que todavía no sé cuando voy a cumplir, quería contarles que la semana pasada me fui de vacaciones y la pasé bien chingón.
Esta vez el destino era Jilltown, o sea, el pueblo de Jill. Yo moría por tomarme unos días de tranquilidad y reposo para las guerreras lenchas (que en este caso, vendrían a ser las amazonas, pero creo que me estoy desviando de tema) y Jill me ofreció las puertas de su hogar.
Por si fuera poco, unas semanas antes recibí la sorpresa de que Chein se uniría a esta odisea. Me tocó recibirla y darle el rol en Mérida, llevarla a comer comida típica yucateca y luego emprender juntas el roadtrip a Jilltown.
Después de un viaje musicalizado y acompañado con nuestros berridos a todo volumen, llegamos y nos encontramos con Jill. Nos arrojamos a sus brazos como garrapatas, nos instalamos en su casa, en su mismito cuarto y en seguida asumimos el papel de maridas. Chein y yo íbamos al súper, cocinábamos, platicábamos y cuando Jill llegaba a la casa, la recibíamos cual esposo consentido.
Hubo de todo en estas vacaciones: pláticas profundas y frívolas, excursión al fin del mundo, actividades espirituales, franceses hippies, experiencias ecológicas, desveladas, sandwichón para comer y para apapachar, concierto de karaoke privado, siestas espontáneas, la violación de un hipopótamo de peluche, planes para MOL, carcajadas interminables y una continua búsqueda por definir a la verdadera lencha.
Este viaje me dio la oportunidad de pensar en dos tres cosas que traía atoradas en la cabeza, de escribir para mí (en una libreta de verdad, con tinta, ¡como nuestros antepasados!), de abrirme a ideas que difícilmente hubiera aceptado antes, de descubrir que hay cosas que voy superando casi sin darme cuenta.
El último día, las tres regresamos a Mérida (Jill quería pasar con nosotras hasta el último minuto) navegando en la carretera en una noche oscura y lluviosa, mientras nuestras mentes revoloteaban en planes y anhelos.
Llegamos y nos esperaban varias de mis amigas para cenar. Me dio tanto gusto que fuera posible que se conocieran entre ellas y que la conversación fluyera junto con las anécdotas y las carcajadas. Nos fuimos hasta que cerraron el lugar.
Mis maridas Jill y Chein ya se fueron y yo he vuelto a mi rutina, pero me hacen una falta enorme. En mi mente todavía sigo de vacaciones con ellas.
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By Chumina,
Memoirs
miércoles, agosto 04, 2010
Las lenchas y el vestuario
Si le dices a una lencha que use ropa formal, ella piensa en un traje sastre.
Si le sugieres que use ropa casual, ella piensa en jeans y playera.
Si le pides que use sandalias, ella se pone chanclas.
Si le dices que use tacones, ella piensa en mandarte a chingar a tu madre.
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By Chumina,
Como son las lesbianas
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