lunes, mayo 31, 2010

El drama de las relaciones lenchas, parte 3

Y ahora con ustedes, la tercera entrega de esta emocionante saga:

7. 40 y 20*

De repente pasa en la vida que una puede enamorarse de alguien a quien le lleva varios años. A veces son 3, 5, 7 años de diferencia y otras veces nos volamos la barda y andamos con alguien que tiene edad para ser nuestra madre.

Así es Itsy Guadalupe, supongamos que no andas con Laura Eli. Tú estás soltera, eres joven e inocente. Tú, pequeña Itsy, que apenas eres una bolita de masa (ni a tortilla llegas), has caído bajo los encantos de una mujer madura: Yeny Armanda, mejor conocida como Doña Yeny.

Conociste a Doña Yeny en el trabajo, de una vez que te dijeron: "Necesitamos un cruce de información con finanzas para la presentación con el cliente, ve con Doña Yeny". Así que rolaste por la empresa hasta que por fin diste con su oficina. Tocaste tímidamente a su puerta:

-Buenas tardes, ¿Doña Yeny?
-Yeny Armanda, por favor- te responde, todavía de espaldas, sentada en una silla ejecutiva.
-Perdón, estem... hola, soy Itsy Guadalupe. Trabajo ahí arriba con Don Gumaro y me dijeron que usted nos podría proporcionar información financiera para la presentación que estamos haciendo...

La silla gira lentamente y te encuentras con una mujer madura, segura de sí misma, muuuuy guapa y sumamente interesante. Te barre con la mirada y tú, Itsy Guadalupe, te pones a sudar como tamalera. Doña Yeny te invita a sentarte y después de hacer que te traigan un café (a ti, ¡una simple mortal en la empresa!) y darte como 3 datos, ya está sentada en su escritorio cruzando las piernas de manera seductora y fumándose un cigarro mientras discretamente te echa el humo en la cara.

Tú apenas has pronunciado como 5 palabras en total, pero Doña Yeny ya está diciéndote que eres una chava súper inteligente, que se nota que tienes muchísimo potencial, pero lo que debes hacer es saber venderte. Y claro, ella es la indicada para enseñarte, llevarte por el camino adecuado, presentarte a la gente correcta.

Sin saber cómo, quedaste en almorzar con ella. Te invitó a un lugar al que tú por supuesto no puedes pagar con tu sueldo de auxiliar contable (¿Era eso o a qué te dedicabas Itsy?). Te impresionó con dos o tres palabras extranjeras, te comentó de su nueva afición por los vinos y justo cuando estabas metiéndole a tu ensalada César (que fue lo único que reconociste del menú), te rozó la pierna con los dedos de sus pies y casi te atragantas de la impresión.

Sobra decir que Yeny Armanda se las arregló para invitarte a su casa, ponerte su nuevo disco de Sexy Hits, besarte la orejita, encuerarte y aventarte en la cama. Tú, joven y temerosa como eres, trataste de oponer tantita resistencia por aquello del trabajo y de cómo se pueden complicar las cosas... pero Yeny Armanda es una diosa en la cama y terminó haciendo la mitad del kamasutra lencho contigo.

Lo que comenzó como una torrida noche, se convirtió en un fin de semana de pasión y casi sin que te dieras cuenta, te convertiste en la noviecita de Yeny Armanda. Después del sexo comienzan a platicar y a conocerse. A ti te encanta porque es una mujer súper inteligente, siempre sabe qué decirte, te apoya un montón, sabe un montón de cosas y además tiene las temporadas completas de The L word en DVD, edición platino, con mil y un entrevistas de las actrices.

Los primeros meses todo es miel sobre hojuelas pero luego, comienzan a salir los detalles:

  • Sus amigos son una bola de cuarentones y cincuentones que platican de cosas que nunca entiendes, todas sus anécdotas son de hace 20 años, no tienen ni idea de cómo cambiarle el tono a su celular y cuando hablas es obvio que se mueren de ganas de regresarte al kínder. Después de dos o tres salidas, ya no quieres salir con ellos.

  • Yeny Armanda, en cambio, piensa que tus amigas son unas pubertas mal educadas que no saben hablar ni escribir como Dios manda. Para ella, ninguna tiene ambiciones de verdad y no son una buena influencia para ti. La llevaste a la típica fiesta de presentación para presumirla con tus amigas y se le hizo "curiosa la interacción social entre ellas".

  • Resulta que tú no sabes cómo vestirte apropiadamente y al principio Mandi (ahora le dices Mandi de cariño) te regalaba ropa nueva y tú estabas alucinadísima, hasta que un día te miraste en el espejo y parecías una mini señora, o peor aún, parecías su mini me.

  • Ella siempre quiere ir a "lugares bien" y tu sueldo no aguanta esos trotes. Mandi insiste en invitarte todo el tiempo, pero tú no te sientes cómoda dependiendo de ella. Quieres ir a donde siempre has ido: a los taquitos de la esquina, a los dogos y a los panuchos. "¡Pero es que tú no sabes lo cochinos que están esos lugares! ¿Has notado que el taquero toma el dinero con la misma mano con la que prepara tus tacos? ¡Qué ascooo!"

  • Resulta que Mandi siempre tiene la razón. Obvio, ella tiene experiencia, ha vivido, tiene colmillo. ¿Y tú, Itsy? De pronto resulta que tienes una opinión tan valiosa como una moneda de tres pesos. No es que ella quiera hacerte sentir mal, pero no puede evitar señalarte tus errores de juicio.

  • No tienes idea de cómo presentársela a la gente. Claro, no puedes presentarla en todos lados como tu novia porque temes que sea un crimen en 30 estados de la república. El día que dijiste que era tu tía, te dejó de hablar por dos días. Agárrate, puede ser peor: un día de estos van a preguntarte si es tu mamá.

Y bueno, en resumen, las dos viven cosas diferentes. Tú estás viviendo algo que ella ya pasó y todavía no tienes una idea clara de en qué anda ella. La adoras, es un mujerón, es increíble en la cama, jamás te vas a conseguir a alguien como ella...

Pero Itsy, tú lo sabes, cuando Yeny Armanda te pide que recojas tu ropa del suelo, oyes la voz de tu madre retumbando en tu mente y no puedes evitar sentirte como una mocosa regañada.


Próximamente, una nueva entrega del drama lencho. Dios, ¡hay tantos dramas de qué hablar!

*Si alguien no entendió el título de este drama, es porque está muy pava.


miércoles, mayo 19, 2010

Gente de Mérida, vayan a firmar

Me encontré esto por allá, no conozco a los organizadores, pero la causa es de todos como comunidad gay.

“La homofobia no es sólo un miedo: es discriminación”

17 de mayo: Día Internacional contra la Homofobia

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que las preferencias sexuales diferentes a la heterosexual, no eran una enfermedad ni trastorno. 17 años atrás (1973), la Asociación Americana de Psicología (APA) ya había retirado la homosexualidad de su Manual de trastornos mentales y de la conducta.

En México, entre 1996 y el 2005, se registraron un aproximado de 900 a 100 Crímenes de Odio por Homofobia. Según estas cifras, se estima que cada 3 día, ocurre un crimen de odio por homofobia, en nuestro país, siendo Yucatán el 4° lugar en la lista de los estados.

Por estos motivos el Colectivo Pro-Matrimonios, conformado por diferentes organizaciones civiles y ciudadanos/ciudadanas de Yucatán, te invitan a sumarse a la Jornada Pro-Derechos de Diversidad Social y Sexual, en la que habrán mesas de difusión de información, diálogo y recolección de firmas para promover y conocer más sobre la Iniciativa de Ley para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo (necesario llevar IFE de Yucatán).

Lugar: Plaza Grande de la ciudad de Mérida.

Día: Sábado 22 de mayo

Horario: de 9:00am a 2:00pm

martes, mayo 18, 2010

El drama de las relaciones lenchas, parte 2

Y ahora con ustedes, nuevas razones para volverse drama queens cuando son parte de una relación lencha:

4. Orden y desorden.

La primera vez que metiste a Laura Eli a tu cuarto, hiciste un esfuerzo previo para ordenarlo y limpiarlo: metiste una retroexcavadora para sacar tu chiquero, escondiste tus cosas ñoñas en los cajones, tiraste las sábanas que no cambiabas desde 1994 y prendiste velas aromáticas para disipar el olor añejo.

Laura Eli por supuesto, es la señora y ama del orden: no hay una pizca de polvo en su cuarto, su ropa está ordenada por ocasión y por colores, sus peluches recrean una escena de la Capilla Sixtina y los muebles brillan de limpios. Le obsesiona tanto el orden, que sabes que ella se muere de ganas de tender la cama después de coger contigo. A ti se te hace curioso y a veces mueves cositas en su cuarto, sólo para que ella las vuelva a poner exactamente en su lugar.

Desafortunadamente, oh Itsy Guadalupe, llegará el día en el que dejes de fingir que eres una persona limpia y ordenada y a Laura Eli le tocará ver tu cuarto "medio desarreglado", al menos en tu opinión porque ella en su mente ya lo declaró zona de guerra.

Laura Eli, por supuesto, va a comenzar a darte mil y un tips para ordenar tu cuarto, digamos más bien que tratará de hacer lo que las mujeres tenemos programado hacer por herencia genética milenaria: salvarte. Lo que en tu mente se traduce como: cambiarte. Y peor aún, te dirá que es por tu bien.

Ya sabemos que le vas a decir que sí y medio vas a ordenar cuando estés con ella, pero sabemos que apenas cruce la puerta hacia fuera, vas a hacer lo que te dé la gana. Itsy, las mujeres no son tontas, es cuestión de tiempo para que se dé cuenta de que sólo le estás dando el avión. Basta con que levante el edredón para ver la montaña de basura que tienes bajo de tu cama.

Caos, destrucción, pelea, reclamo. "No me haces caso" vs. "¿Por qué no puedo ser como soy?". Déjense ser y si planean vivir juntas algún día, cedan un poco las dos.

5. Me caga tu familia.

Después de un aconsejable tiempo de cortejo y romance, resulta que quieres que tu familia conozca a Laura Eli para darle su lugar como novia tuya y poder llevarla a todas las reuniones familiares y así restregarle a tus primos que tú te conseguiste una novia más buena que las suyas.

La invitas un día a cenar, Laura Eli hasta ayuda a Doña Itsy a darle los últimos toques a la cena y se ofrece a lavar los platos aunque la suegra no se deje. Hay momentos de tensión, la hora de las preguntas incómodas y luego la conversación vuelve a fluir. Resulta que tanto Don Audomaro como Laura Eli coleccionan estampitas y tu papá queda encantado de la vida con ella. Tu mamá ya está planeando meter a tu novia a su grupo de bordado de los jueves y tú estás que no cabes de alegría.

Después del postre, Laura Eli se despide amablemente de todos y tú la acompañas a la puerta. Apenas la cierras, paras la trompita para robarle un beso a tu novia y Laura Eli comienza a resolplar y a dar vueltas de un lado a otro como si tuviera un ataque de pánico. No tienes idea de qué le pasa, le preguntas y te contesta sorprendida: "No puedo creer que vivas tan tranquila cuando tu mamá maltrata a los animales, ¿viste al pobre grillo al que mató? ¡Y tu papá es el hombre más machista que he conocido! Nunca le cedió el paso a tu mamá, ni la ayudó a poner la mesa, no movió un solo dedo, ¡como si el tuviera todo el derecho del mundo de sobajar a tu mamá!

Una de dos: o te quedas muda sin saber qué decir o te pones a defender a tus papás. Como sea, te va como en feria. Haces lo posible por excusar a Laura Eli de los eventos familiares y le ruegas para que asista a los más importantes.

Como bien dicen por ahí: "Cuando te casas con una persona, te casas con toda su familia".



6. Diferente nivel socioeconómico.

Supongamos que ahora eres tú la que vas por primera vez a casa de Laura Eli. Estás feliz de la vida, ilusionada por conocer el hogar donde el amor de tu vida creció, ver cómo son las cuatro paredes donde ella duerme pensando en ti y esa pared donde ella marcaba su altura cuando era niña.

Llegas y te das cuenta de que Laura Eli vive mucho más modestamente que tú. Para ti, por supuesto, eso no es importante: estás con ella por amor, no por su dinero. Llegas a la sala de la casa y ves su enorme foto de quinceañera donde, oh sorpresa, Laura Eli está disfrazada de marinerita. Tú respetas, así que no dices nada.

Fin de semana, ¿qué hacemos? Tú quieres ir al cine ¿Y Laura Eli? A la vaquería. Bueno, son experiencias nuevas, te vas a la vaquería con ella. Vas, aplaudes, tomas cerveza en lugar de tu daiquirí de fresa, aguantas el polvo y el calor, pero cuando matan a un pobre becerro tú vomitas como nunca y arruinas tu bolsa Tous.

Tú estás estudiando Administración o algo así y Laura Eli comenzó una carrera pero nunca la terminó. Un poco por falta de interés, otro poco por falta de recursos. Tú sabes que Laura Eli trabaja como dependiente en una tienda, pero esperas en el fondo que tenga grandes planes:

- Mi amor, ¿qué te gustaría ser?

- ¿La verdad?

- Sí, cuéntame.

- Mi sueño es tener mi propio taxi.

Miras a Laura Eli a los ojos y sientes un abismo entre ustedes dos. Ella siempre va a sentir que tú gastas demasiado, tú siempre vas a querer que ella quiera más de la vida. No está fácil, pero no es imposible. Tú siempre puedes aprender a bailar en la vaquería y ella puede tomar un curso de computación. Cosa de ceder.



En la próxima entrega, la tercera parte del drama de las relaciones lenchas.