Te dice: "¿Ah eso? Equis, tengo una tía-prima-vecina que es lesbiana. No tiene nada de malo". Tú te llenas de alivio y emoción y después de un tiempo, le sueltas una preguntita insinuadora para tantear si alguna vez le han gustado las mujeres. Laura Eli puede responder de dos maneras:
martes, marzo 30, 2010
El drama del enamoramiento de las lenchas
Te dice: "¿Ah eso? Equis, tengo una tía-prima-vecina que es lesbiana. No tiene nada de malo". Tú te llenas de alivio y emoción y después de un tiempo, le sueltas una preguntita insinuadora para tantear si alguna vez le han gustado las mujeres. Laura Eli puede responder de dos maneras:
lunes, marzo 29, 2010
Ricky Martin salió del clóset

Chequen el comunicado de prensa que dio Ricky Martin en su portal web:
En los últimos meses me di a la tarea de escribir mis memorias. Un proyecto que sabia seria uno verdaderamente importante para mi porque desde que escribí la primera frase me di cuenta que seria la herramienta que ayudaría a liberarme de cosas que venia cargando desde hace mucho tiempo. Cosas que pesaban demasiado. Escribiendo este minucioso inventario de mi vida, me acerque a mis verdades. Y esto es de celebrar!
Si existe un lugar que me llena porque estremece mis emociones, es el escenario, es mi vicio. La música el espectáculo, el aplauso, estar frente a un publico me hace sentir que soy capaz de cualquier cosa. Es un tipo de adrenalina y euforia que no quiero que deje de correr por mis venas jamás. Si ustedes, el publico y la musa me lo permiten, espero seguir en los escenarios muchos años mas. Pero hoy la serenidad me lleva a un lugar muy especial, uno de reflexión, comprensión y mucha iluminación. Me siento libre! Y lo quiero compartir.
Mucha gente me dijo que no era importante hacerlo, que no valía la pena, que todo lo que trabaje y todo lo que había logrado se colapsaría. Que muchos en este mundo no estarían preparados para aceptar mi verdad, mi naturaleza. Y como estos consejos venían de personas que amo con locura, decidí seguir adelante con mi "casi verdad". MUY MAL. Dejarme seducir por el miedo fue un verdadero sabotaje a mi vida. Hoy me responsabilizo por completo de todas mis decisiones, y de todas mis acciones.
Y si me preguntaran el dia de hoy ¿Ricky, a que le tienes miedo? Les contestaría - "a la sangre que corre por las calles de los países en Guerra, a la esclavitud sexual infantil, al terrorismo, al cinismo de algunos hombres en el poder, al secuestro de la fe". Pero miedo a mi naturaleza, a mi verdad? NO MAS! Al contrario, estas me dan valor y firmeza. Justo lo que necesito para mi y para los míos, y mas ahora que soy padre de 2 criaturas que son seres de luz. Tengo que estar a su altura. Seguir viviendo como lo hice hasta hoy, seria opacar indirectamente ese brillo puro con el cual mis hijos han nacido. BASTA YA! LAS COSAS TIENEN QUE CAMBIAR! Estoy claro que esto no se supone que pasara hace 5 ni hace 10 años atrás . Esto se supone que pasara hoy. Hoy es mi dia, este es mi tiempo, mi momento.
Que pasara de ahora en adelante? Quien sabe. Solo me puedo enfocar en lo que estoy viviendo ahora. Estos años en silencio y reflexión me han fortalecido y me recordaron que el amor vive dentro de mi, que la aceptación la encuentro en mi interior, y que la verdad solo trae la calma. Hoy para mi el significado de la felicidad toma otra dimensión
Ha sido un proceso muy intenso, angustiante y doloroso pero también liberador. Les juro que cada palabra que están leyendo aquí nace de amor, purificación, fortaleza, aceptación y desprendimiento. Que escribir estas líneas es el acercamiento a mi paz interna, parte vital de mi evolución. Hoy ACEPTO MI HOMOSEXUALIDAD como un regalo que me da la vida. ¡Me siento bendecido de ser quien soy!-
Fuente: RickyMartinMusic.com
domingo, marzo 21, 2010
El drama social de las lenchas
Tú eres mujer, eres lesbiana y ya estás súper enterada de que no eres una pervertida, ni un escarabajo de 8 ojos. Al contrario, ya sabes que es tan simple como amar a personas de tu mismo sexo. Ya agarraste la onda de que tienes los mismos derechos que todos los demás y tu nueva misión en la vida es hacer que lo entiendan.
Es más, puede ser que seas parte de una organización civil pro-gay o de menos estás inscrita en una comunidad lencha en internet. Vas a tu primera marcha y te inyectas del orgullo gay. Gritas consignas como si en ello se te fuera la vida y te compras tu banderita gay. Y la bufandita y el sombrero y el cinturón y la playera y todo de arcoiris.
Te enteras de esos horribles casos de discriminación, de alguien que perdió su trabajo por salir del clóset, de un amigo cuya pareja estaba muriendo en el hospital y no pudo pasar a verlo por no ser un familiar directo, de alguien a quien violaron para "enderezarla", de un travesti al que golpearon y dejaron tirado en la calle... y te sientes profundamente indignada.
Tal vez te comienza a irritar la heterosexualidad de los demás, guácala cuando una parejita se dé un beso frente a ti porque sabes que tú y muchas otras parejas gays no pueden besarse, ni demostrar su cariño en público sin que los vean como si un mono se les estuviera trepando a la cara.
Las actitudes machistas te están molestando. No te gusta que tengan concesiones contigo sólo por ser mujer, ni mucho menos que piensen que no puedes hacer actividades que convencionalmente corresponden al sexo masculino. ¿Qué tiene de malo que tu hobbie sea la Mecánica Automotriz?
Te molesta que expresen que de nada sirve esforzarte en la escuela o en el trabajo, si probablemente lo vas a dejar después para casarte y tener hijos. Y jota la que se haga a la debil y delicada, ni que fuera discapacitada.
Para ti, la guerra de sexos está en pie: cada vez que alguien dice que las mujeres son desorientadas, despistadas o manejan mal, te burlas de los hombres como si fueran cavernícolas con el cerebro entre las piernas.
Ya no puedes ver la televisión y el cine como antes porque cada vez que sale un personaje lencho, te topas con todos los clichés y te molesta que las lesbianas "no estén justamente representadas en la sociedad", porque no todas andamos conviertiendo bugas al lesbianismo, ni haciendo arrancones con nuestra moto, ni ganando torneos deportivos, ni organizando congresos feministas, ni (inserte aquí cliché lencho).
La Iglesia y el Gobierno son tus blancos favoritos porque son especialistas en dar declaraciones retrógradas y discriminantes contra la comunidad gay. Te podrías pasar una vida haciendo chachitos al Papa, a los diputados, al Padre Agapito y a cualquiera que sea figura pública conservadora. Te molesta que cualquier institución rechace nuestra existencia. O peor aún, que hagan como si no existiéramos.
Tu círculo de amigas se está volviendo exclusivamente gay, aunque tú seas ingeniera, una carpintera, una hippie vendedora de artesanías y otra bióloga marina. Y eso sin tomar en cuenta que a una no le entiendes ni la mitad de lo que dice, que dos de ellas no captan tus chistes y que ninguna estuvo contigo cuando se murió tu hamster.
Salir del clóset se ha vuelto súper importante para ti. Si alguien que tú conoces es gay y no lo ha hecho, ahí estarás tú chingándola y haciéndole la cuenta regresiva hasta el 11 de octubre, Día Internacional para Salir del Clóset.
Cuidado, Itsy Guadalupe, eres una lesbiana extreme, aquella cuya toda su vida gira en torno a su lesbiandad y por lo tanto, a denunciar la falta de igualidad de derechos, así como todos los paradigmas retrógradas de nuestra sociedad judeo-cristiana, con todo y su doble moral.
¿O tú no eres de esas Itsy? Tal vez tú sólo hagas chistes feministas cuando estés en confianza. Tal vez vayas a la marcha, pero sales corriendo cuando ves las cámaras de televisión (saludos Lencha). Tal vez te dé tristeza cuando discriminen a alguien y con justa razón. Tal vez te dé algo de envidia cuando una pareja hetero se bese en público, aunque tú y Bugonia se hayan comido a besos en todos los baños públicos de tu pueblo.
Tal vez sueltes una risita cuando alguien te ceda el paso porque se te hace old fashion. Tal vez te guste ver las series y películas lenchas, aunque sepas que los personajes estén algo alejados de la realidad, porque son sexies y porque te recuerdan ciertas actitudes de gente que conoces.
Tal vez el Gobierno y la Iglesia te den hueva, pero sabes que no toda la gente que sigue una creencia es mala. Y tal vez algunos de tus amigos son gays, pero sabes que lo importante es estar rodeada de gente que te aprecie y te entienda, sin importar su orientación sexual.
Tal vez, mi querida Itsy, ya entendiste que no todas las guerras se ganan en la batalla (acuérdate de los griegos).
Tú los sabes, nada bueno vendrá rechazando como te han rechazado.
En la próxima entrega: el drama del enamoramiento.
lunes, marzo 15, 2010
El drama familiar de las lenchas
Pero momento: ¿Cómo vas a vivir tu vida cuando dependes de papi y mami? Porque claro, todavía eres joven, estás en la escuela, en pocas palabras: eres una mocosa dependiente que ni siquiera sabe como preparar una comida decente.
La pregunta obligatoria es: ¿Se los digo o no se los digo? Porque claro, esta pregunta está secundada por la siguiente: ¿Qué va a pasar cuando se los diga?
Veamos algunas posibles reacciones:
1) Te tratarán como una pervertida.
Tus papás van a decir que eres una degenerada y que estás confundida, que ellos no te educaron así, que seguramente fue una mujer la que sedujo tu mente débil e infantil y te pervirtió. Después de que Doña Itsy y que Don Audomaro peguen el grito del cielo, te van a castigar 10,000 años y a tenerte constantemente vigilada para que las mujeres no te sigan pervirtiendo.
Tal vez un día tu mamá te caiga con el Padre Agapito para sermonearte y recitarte todas esas partes de la Biblia en donde a los homosexuales se los lleva la chingada o se van al infierno, en cuyo caso podrías recordarle al Padre Agapito que Yisus andaba con las prostis, los tranzas, los leprosos y toda la gente a la que le hacían fuchi.
Luego van a ponerse profesionales: te van a llevar arrastrada al psicólogo. Si eres una chava más o menos tranquila, después de algunas sesiones te vas a poner a chismear con él porque ya notó que realmente no tienes pedos. Entonces va a llegar el punto en el que Doña Itsy le pregunte al psicólogo qué es lo que está mal con su hija y si el psicólogo le responderá: "Itsy Junior no tiene ningún problema, el problema lo tiene usted porque no la acepta".
Si estás medio azotada, aunque tus problemas no tengan nada que ver, tus papás van a colgarse de ahí para encontrarle un origen a tu lesbiandad. Tal vez empiecen a echarse la culpa entre ellos y a salir con esas fórmulas causantes de homosexualidad:
Madre dominante + Padre sumiso = Hija que trata a los hombres como trapos.
Madre consentidora + Padre cabrón = Hija que odia a los hombres.
Madre independiente + Padre ñoño = Hija liberal que se siente hombre.
Tal vez desfiles con varios psicólogos, pero eventualmente se van a cansar de llevarte o les va a empezar a doler el codo. Lo que suceda primero.
Y no, no lo van a aceptar, pero se van a medio resignar. Van a odiar a tu primera novia con toda su alma, no te van a querer dejar salir con ella y sí, le van a hacer groserías cuando tengan oportunidad. Pero bueno, son otros tiempos. Recuerda que Doña Itsy y Don Audomaro son de la vieja ola. Cuando nacieron no habían iPhones, ni LEDs, ni triples dobleús.
Tal vez llegue el día en el que conozcan a tu segunda novia, una chava más tranquila y buena onda que se convertirá en su sierva con tal de ganarse el corazón de sus suegros: dulce, solícita, amable y súper educada con ellos. Nunca van a aceptarlo, pero la van a amar y el día que cortes con ella, Doña Itsy te va a armar un pancho "¡¿Por qué dejaste ir a tan buena muchacha?!"
Ahí es cuando te vas a dar cuenta de que tus papás ya aceptaron que eres lesbiana. Felicidades, tu familia te acepta.
2) Te desterrarán.
Tus progenitores son verdaderamente extreme. Probablemente te van a decir cosas horribles, como que se avergüenzan de ti, como que ya no eres su hija y no quieren verte nunca más. Se van a gritar de cosas y va a ser un pleito espantoso, en el que ninguno de tus argumentos será tomado en cuenta.
Sí, hay la posibilidad de que te saquen de tu casa y te deshereden y hagan como que te hubieras muerto. He oído historias así. Afortunadamente, éste es el menor de los casos.
Quizá nunca vuelvas a saber nada de tus papás, quizá Doña Itsy te mande dinero en secreto o quizá con los años, te reencuentres con ellos y harán una tregua.
¿Lo aceptarán algún día? Quién sabe.
3) Harán como si nada.
Como en todo, hay papás que son medio extraños. Acabas de decirles: "Papá, mamá, soy lesbiana" y Don Audomaro y Doña Itsy se quedan tres segundos mirándote fijo a los ojos sin pestañear y luego te dicen: "Definitivamente está bajando el clima". "Sí, mejor ponte un suéter, va a refrescar". Acto seguido, Doña Itsy se va corriendo a sacar la ropa de la lavadora y Don Audomaro va a revisar si el coche enciende bien. En pocas palabras, negación total.
Hacen como si no hubieran escuchado, porque es demasiado para ellos imaginar que Itsy Junior desea agarrarle las bubis a una mujer... o la panocha, o las nalgas. Seguramente oyeron mal y si nunca se habla, seguramente no es real.
La buena noticia es que probablemente podrás hacer más o menos tu vida sin que intervengan. La mala es que probablemente se santiguarán y se referirán a la homosexualidad como si fuera un delfín de 4 patas y 2 culos, cada vez que alguien saque el tema a colación.
4) Te dirán que te quieren como eres.
Felicidades, tu mamá prefiere tenerte cerca aunque no sea fan de las lesbianas. Pero stop, no es tiempo de celebrar: al día siguiente tu mamá se va a poner rara y va a andar muy callada. Eso quiere decir que ya le cayó el 20 y se está haciendo preguntas, como por ejemplo: ¿Por qué Itsy Junior es lesbiana? ¿Será por algo que hice o no hice? ¿No le habré prestado suficiente atención? ¿Es porque Audomaro es un ranchero? ¿Y si la hubiera dejado salir con amigos cuando quería hacerlo? ¿Será que la alesbianaron en la escuela de monjas? ¿Debí presionarla para que fuera más femenina?
Doña Itsy por supuesto, se va a echar la culpa. Y como tiene mucho que procesar, tal vez prefiera no compartirlo con Don Audomaro. A partir de aquí, va a prestar mucha atención a todo el tema gay y cada cierto tiempo, te va a salir con preguntas incómodas, cosas como por ejemplo, si te gustan todas las mujeres o tipo si tus amigas lesbianas hacen orgías en sus reuniones.
Hay que tener paciencia, pero vale la pena contestar una a una las dudas de Doña Itsy e ir educándola. Si puedes, déjale por ahí un ejemplar de "Papá, mamá soy gay". Recuerda que a ti te llevó un buen de tiempo aceptarte. Dale chance de que ella lo procese y se dé cuenta de que tú sigues siendo la misma mocosa adorable que juntaba frijolitos en el kínder, aunque te guste la panocha.
5) Te dirán que ya lo sabían.
- Soy lesbiana- saldrá de tu ronco pecho.
- Ya sabíamos- dirán tus papás.
- ¿Desde cuándo?
Y su respuesta será algo así:
a) Desde que tenías 6 años y jugabas a que eras luchador.
b) Desde que estabas en el kínder y besabas a tus compañeritas para hacer como en las telenovelas.
c) Desde que se dieron cuenta de que eras mejor futbolista que cualquier de tus primos.
d) Desde que te encontraron jugando a la doctora y la enfermera con tu prima.
e) La suma de todas las anteriores.
Incluso es posible que te reciten la lista de todas las niñas que te gustaron y de todas las que fueron tus novias. "A ver cuando traes a Bugonia a cenar, ya te estás tardando". Ubican súper bien a tu novia y se mueren de ganas de adoptarla como su hija política.
Felicidades, eres una suertuda: tus papás aceptaron tu lenchez mucho antes que tú misma.
En conclusión
Salir del clóset con la familia es parte del drama lencho. Habrá llanto, habrá momentos incómodos, recriminaciones, pleitos y reconciliaciones y una que otra mamá buena onda que se convierta en la mejor de las suegras.
Si ya saliste del clóset, te haya ido bien o mal, es un alivio saber que ya no tienes nada que ocultar. Al final del día, la honestidad es la mejor de las recompensas.
En la próxima entrega: El drama social de las lenchas.
domingo, marzo 14, 2010
Dos parejas
En ambos casos, cada quien vivía en una ciudad y la pareja en otra.
En los dos casos, se conocieron por internet y al poco tiempo un(a) de ell(a)s se fue a vivir con su pareja.
En ambos casos, siguen juntos y llevándose bien.
Todavía hay esperanza para las flores :)
miércoles, marzo 10, 2010
El drama personal de las lenchas
A través de varias entregas, analizaré cómo evoluciona el drama a través de la vida de una lencha. El día de hoy comenzaremos por el principio:
El drama personal
Un día, de pronto, te empiezas a hacer conscientes de que llevas meses con los ojos puestos sobre tu compañerita de la escuela, tu tierna maestra, tu prima la que se arrima o tu intrigante vecina. Deseas con toda el alma que ella te mire a los ojos, te tome de la mano y caminen juntas hacia la puesta del sol, con todo y música de créditos de película.
Te das cuenta que esa actitud inocente de admiración es similar a la que tienen las mujeres por los hombres. Te gusta una mujer. ¡Dios mío! ¡Eres lesbiana!
Lloras por semanas, diciéndote que tú no pareces lesbiana, que no quieres ser hombre, que no vas andar en moto con paliacate en la cabeza y chamarra de cuero, mientras agitas tus chacos.
Después de un tremendo shock emocional, comienzas a negociar contigo misma: "No me gustan las mujeres, sólo me gusta Laura Eli. Yo sólo sería lesbiana con ella. No es un sentimiento sucio y sexual, es un cariño profundo que me une a ella, quiero protegerla, cuidarla y llegar a viejita con ella".
Conforme tus sentimientos vayan creciendo, empezarás a ceder terreno: "Creo que soy bisexual. O sea, sí me gustan los hombres, pero también me gustan las mujeres". Te sientes algo aliviada de mantener un pie en territorio seguro, pero al mismo tiempo no puedes dejar de sabrosearte a las chicas Maxim, mientras el resto de tus amigas están viéndole las nalgas a Beckham.
Una lluvia de preguntas acudirán a tu mente y tal vez comenzarás a investigar en internet, después de darte cuenta de que la biblioteca católica de tu pueblo mocho no tiene absolutamente ningún libro que aborde de manera directa el tema de la homosexualidad. Tal vez te vas a topar con estudios, con artículos sobre las causas de tu jotez y luego tal vez te topes con la historia de alguna pareja de lesbianas. Dos mujeres que simplemente se enamoraron, que tal vez tuvieron novios o maridos, hijos o padres castrantes, pero un día lo dejaron todo por el amor que se tenían, para estar juntas, para ser felices.
Sí, tú también quieres esa felicidad. Quieres saber qué se siente que una mujer te bese tiernamente, quieres vivir para amanecer un día entre los brazos de una mujer.
La curiosidad te puede más que el miedo y comienzas a conocer a otras lesbianas por internet, porque ¡qué miedo conocerlas de frente! Vas platicando con ellas y después de dos o tres psychos, empiezas a hacer amigas y te das cuenta de que así como tú, hay 438,657 más que pasan por lo mismo, que sí hay chavas que se ven onda masculinas, pero que hay muchas que se ven bastante comunes y que no eres una freak y por supuesto, no eres la única lesbiana en tu pueblo.
Así que un buen día, como alcohólicos anónimos, te verás al espejo y dirás: "Hola, soy Itsy Guadalupe y soy lesbiana. Me encantan las mujeres".
Por fin haces las paces contigo misma y decides que es momento de comenzar a vivir.
Felicidades, eres una lesbiana aceptada y completa.
En la próxima entrega, el drama familiar de las lenchas.