martes, mayo 18, 2010

El drama de las relaciones lenchas, parte 2

Y ahora con ustedes, nuevas razones para volverse drama queens cuando son parte de una relación lencha:

4. Orden y desorden.

La primera vez que metiste a Laura Eli a tu cuarto, hiciste un esfuerzo previo para ordenarlo y limpiarlo: metiste una retroexcavadora para sacar tu chiquero, escondiste tus cosas ñoñas en los cajones, tiraste las sábanas que no cambiabas desde 1994 y prendiste velas aromáticas para disipar el olor añejo.

Laura Eli por supuesto, es la señora y ama del orden: no hay una pizca de polvo en su cuarto, su ropa está ordenada por ocasión y por colores, sus peluches recrean una escena de la Capilla Sixtina y los muebles brillan de limpios. Le obsesiona tanto el orden, que sabes que ella se muere de ganas de tender la cama después de coger contigo. A ti se te hace curioso y a veces mueves cositas en su cuarto, sólo para que ella las vuelva a poner exactamente en su lugar.

Desafortunadamente, oh Itsy Guadalupe, llegará el día en el que dejes de fingir que eres una persona limpia y ordenada y a Laura Eli le tocará ver tu cuarto "medio desarreglado", al menos en tu opinión porque ella en su mente ya lo declaró zona de guerra.

Laura Eli, por supuesto, va a comenzar a darte mil y un tips para ordenar tu cuarto, digamos más bien que tratará de hacer lo que las mujeres tenemos programado hacer por herencia genética milenaria: salvarte. Lo que en tu mente se traduce como: cambiarte. Y peor aún, te dirá que es por tu bien.

Ya sabemos que le vas a decir que sí y medio vas a ordenar cuando estés con ella, pero sabemos que apenas cruce la puerta hacia fuera, vas a hacer lo que te dé la gana. Itsy, las mujeres no son tontas, es cuestión de tiempo para que se dé cuenta de que sólo le estás dando el avión. Basta con que levante el edredón para ver la montaña de basura que tienes bajo de tu cama.

Caos, destrucción, pelea, reclamo. "No me haces caso" vs. "¿Por qué no puedo ser como soy?". Déjense ser y si planean vivir juntas algún día, cedan un poco las dos.

5. Me caga tu familia.

Después de un aconsejable tiempo de cortejo y romance, resulta que quieres que tu familia conozca a Laura Eli para darle su lugar como novia tuya y poder llevarla a todas las reuniones familiares y así restregarle a tus primos que tú te conseguiste una novia más buena que las suyas.

La invitas un día a cenar, Laura Eli hasta ayuda a Doña Itsy a darle los últimos toques a la cena y se ofrece a lavar los platos aunque la suegra no se deje. Hay momentos de tensión, la hora de las preguntas incómodas y luego la conversación vuelve a fluir. Resulta que tanto Don Audomaro como Laura Eli coleccionan estampitas y tu papá queda encantado de la vida con ella. Tu mamá ya está planeando meter a tu novia a su grupo de bordado de los jueves y tú estás que no cabes de alegría.

Después del postre, Laura Eli se despide amablemente de todos y tú la acompañas a la puerta. Apenas la cierras, paras la trompita para robarle un beso a tu novia y Laura Eli comienza a resolplar y a dar vueltas de un lado a otro como si tuviera un ataque de pánico. No tienes idea de qué le pasa, le preguntas y te contesta sorprendida: "No puedo creer que vivas tan tranquila cuando tu mamá maltrata a los animales, ¿viste al pobre grillo al que mató? ¡Y tu papá es el hombre más machista que he conocido! Nunca le cedió el paso a tu mamá, ni la ayudó a poner la mesa, no movió un solo dedo, ¡como si el tuviera todo el derecho del mundo de sobajar a tu mamá!

Una de dos: o te quedas muda sin saber qué decir o te pones a defender a tus papás. Como sea, te va como en feria. Haces lo posible por excusar a Laura Eli de los eventos familiares y le ruegas para que asista a los más importantes.

Como bien dicen por ahí: "Cuando te casas con una persona, te casas con toda su familia".



6. Diferente nivel socioeconómico.

Supongamos que ahora eres tú la que vas por primera vez a casa de Laura Eli. Estás feliz de la vida, ilusionada por conocer el hogar donde el amor de tu vida creció, ver cómo son las cuatro paredes donde ella duerme pensando en ti y esa pared donde ella marcaba su altura cuando era niña.

Llegas y te das cuenta de que Laura Eli vive mucho más modestamente que tú. Para ti, por supuesto, eso no es importante: estás con ella por amor, no por su dinero. Llegas a la sala de la casa y ves su enorme foto de quinceañera donde, oh sorpresa, Laura Eli está disfrazada de marinerita. Tú respetas, así que no dices nada.

Fin de semana, ¿qué hacemos? Tú quieres ir al cine ¿Y Laura Eli? A la vaquería. Bueno, son experiencias nuevas, te vas a la vaquería con ella. Vas, aplaudes, tomas cerveza en lugar de tu daiquirí de fresa, aguantas el polvo y el calor, pero cuando matan a un pobre becerro tú vomitas como nunca y arruinas tu bolsa Tous.

Tú estás estudiando Administración o algo así y Laura Eli comenzó una carrera pero nunca la terminó. Un poco por falta de interés, otro poco por falta de recursos. Tú sabes que Laura Eli trabaja como dependiente en una tienda, pero esperas en el fondo que tenga grandes planes:

- Mi amor, ¿qué te gustaría ser?

- ¿La verdad?

- Sí, cuéntame.

- Mi sueño es tener mi propio taxi.

Miras a Laura Eli a los ojos y sientes un abismo entre ustedes dos. Ella siempre va a sentir que tú gastas demasiado, tú siempre vas a querer que ella quiera más de la vida. No está fácil, pero no es imposible. Tú siempre puedes aprender a bailar en la vaquería y ella puede tomar un curso de computación. Cosa de ceder.



En la próxima entrega, la tercera parte del drama de las relaciones lenchas.

10 comentarios:

  1. Oooh seee... también es feo cuando se combina el punto 5 con el 6, si la invitas a comer a tu casa y no sabe, por ejemplo, utilizar los cubiertos de manera apropiada o alguna de esas reglas de etiqueta y protocolo. Inevitablemente terminarán por odiarse mutuamente tus padres ("esa muchachita no te combiene!!") y tu novia ("es que en tu casa son muy mam*nes") :S

    Saludos Lencha y Chumina!!!

    ResponderEliminar
  2. Esta es la parte que más me ha gustado!!. Cof cof por lo del orden pero claro siempre se puede ceder y consensar.

    Amo este blog y lo sigo desde la barandilla

    ResponderEliminar
  3. Ahora sí comadre que diste algo en mi punto!! jaja..eso del "diferente nivel socioeconómico"...y lo de "me caga tu familia"..lo sé lo sé.

    Digo, realmente el nivel socioeconómico yo pensé q no importaba sin embargo, suele suceder que así como el físico, influye y mucho, no por lo que gasten en ti o gastes en la persona sino por los gustos que ella quiera o tu quieras y alguna de las dos no pueda pagarlo.

    Es donde se desfalca una...en el caso de las expectativas..también.....

    Ahora si me hiciste recordar!!! jaja

    ResponderEliminar
  4. vientos si k rei, y tiene mucha razon la Lencha si k influye... a jamas seme ocurrio pensar en una novia taxista k loko, kiero una para k me lleve a la escuela juju [pero k no se entere mi señora x k me pega juju :P] saluditos a todas

    ResponderEliminar
  5. Pfff toda la razón del mundo con lo de las distintas clases sociales...a eso tambien le agregaría el "no quiero que me regales nada porque yo no tengo el dinero para darte algo asi", eso si me castraba xD nunca podía dar nada sin que surgiera eso.

    Chale con lo de las espectativas..ahi tambien era incomodo xD jajaja buen post!!

    ResponderEliminar
  6. "mi propio taxi" !!!

    Jajaja Buenisimo, he iniciado el dia con una carcajada..

    ResponderEliminar
  7. Jajaja la vakeria!! karajo! komo me divierte este blog! suele pasar pero eso d mi propio taxy me mató ajaja que aspiraciones :P saludos lenchis!! bae

    ResponderEliminar
  8. buenisimo el blog
    sigan asi que ya quiero leer la tercera parte
    hahaha eso de tener el taxi propio fue genial haahaha saludos espero pasen por mi blog apenas comenze con el bueno con uno con un poco de más sinceridad
    n__n

    ResponderEliminar
  9. Jajajaja!
    Todo muy cómico... aunque si creo que cuando hay diferencias en estos puntos es un poco mas dificil ceder.

    A mi me paso lo del desorden. Yo era la desordenada... vivimos juntas y ahora ella ya se volvio desordenada, jajaja que curioso.

    Y lo que me parece mas cañon es lo de la familia. A veces intento pensar... que ese dicho de casarte igual con la famlia, puede cambiarse :S
    jajaja o solo tengo mucha esperanza

    Amo su blog

    ResponderEliminar
  10. Hasta parece q me conocen jajaja mucho de lo q dice aqui me es familiar. Buen blog.

    ResponderEliminar

¡Buga la que no comente!