lunes, abril 02, 2007

Rapunzel...encha

Había una vez una pareja de enamorados que vivía en Jalapa, Ver., que desde hacía mucho tiempo deseaba tener hijos. Aunque la espera fue larga, por fin, sus sueños se hicieron realidad, y “pegó el chicle” después de cuchiplanchar innumerables ocasiones, hacer cuentas para conocer los días de fertilidad, ir a Chalma, cuchiplanchar encima de un burro pinto, etc., etc.

La futura madre a quien llamaremos Doña Lencha miraba por la ventana las lechugas del huerto vecino sin poder comerse una de esas lechugas. Se le hacía agua la boca nada más de pensar lo maravilloso que sería poder comerse una de esas lechugas.
Sin embargo, el huerto le pertenecía a una bruja que era conocida como Roxxxy, famosa por que en sus ratos libres además de trabajar de bruja en los cuentos y de hacer brebajes y demás labores propias de su oficio, era dueña de una compañía de filmación de pelis porno, aaaah y también era famosa por sus grandes encantamientos y embrujos como por ejemplo ponerle cuernos a los niños, ponerle verrugas en el asterisco a sus enemigos, ponerle, mm...ponerle, mmm...ponerle, pues si, por ponerle con singular alegría con su vieja, porque claro que la bruja era lesbiana.

Y pues bueno, pronto, Doña Lencha ya no pensaba más que en esas lechugas, y por no querer comer otra cosa empezó a enfermarse. Su esposo, preocupado, resolvió entrar a escondidas en el huerto cuando cayera la noche, para coger algunas lechugas.
La mujer se las comió todas, pero en vez de calmar su antojo, lo empeoró. Entonces, el esposo regresó a la huerta. Esa noche, la bruja lo descubrió.

-¿Cómo te atreves a robar mis lechugas? -chilló.
Aterrorizado, el hombre le explicó a la bruja que todo se debía a los antojos de su mujer.
-Puedes llevarte las lechugas que quieras -dijo la bruja -, pero a cambio tendrás que darme al bebé cuando nazca.
El pobre hombre no tuvo más remedio que aceptar.

Nació la niña a la que llamaron Lencha como su madrecita, y tan pronto nació, la bruja se llevó a la hermosa niña. Le cambió el nombre y la llamó Rapunzelencha. La belleza de Rapunzelencha aumentaba día a día. La bruja resolvió entonces esconderla para que nadie más pudiera admirarla, por que la verdad es que la bruja se la quería comer ella solita ( OJO: No es la misma bruja del cuento de Hansel y Gretel, o sea, que no se la quería “comer” así como si fuera comida, sino que se la quería “comer” en el más estricto y guarro sentido). Cuando Rapunzel llegó a la edad de mmm... bueno cuando era cancha reglamentaria, la bruja se la llevó a lo más profundo del bosque y la encerró en una torre sin puertas ni escaleras, para que no se pudiera escapar. Cuando la bruja iba a visitarla, le decía desde abajo:

-Rapunzelencha, tu trenza deja caer.

La niña dejaba caer por la ventana su larga trenza hecha con... vellos púbicos, pues a la pobre Rapunzelencha en su encierro nunca se le permitió darle mantenimiento a su flor, esta es la verdad ya que eso de que tenía una rubia y larga cabellera es la versión light para niños de 1 a 12 años, y pues entonces agarrándose de tan singular trenza la bruja subía (OJO: Claro que también bajaba de la torre de esa manera, y también se “bajaba” en el más estricto y guarro sentido).

La pequeña Rapunzelencha debido a todas las lechugas que comió su santa madre y por la seducción de la bruja pues salió lenchugona, lo que se acentuó porque la bruja de vez en cuando llevaba a divertirse con Rapunzelencha a otra bruja amiga suya llamada Chumina, quien viajaba en escoba desde Mérida hasta Jalapa, ya que le gustaba usar como hamaca la peculiar trenza de Rapunzelencha, quien hacía todo lo que le pedía la bruja Chumina ya que la encantaba con sus bubis giratorias después de darle un panucho afrodisiaco.

Al cabo de unos años, el destino quiso que un Príncipa pasara por el bosque y escuchara la voz melodiosa de Rapunzelencha, que cantaba para pasar las horas:
Ay que bonito es volar
A las dos de la mañana
A las dos de la mañana
Y ay que bonito es volar, ay mama

Volar y dejarse caer
En los brazos de tu hermana
En los brazos de tu hermana
Y hasta quisiera llorar

Me agarra la bruja,
Me lleva al cuartel,
Me vuelve maceta,
Me da de comer

Me agarra la bruja,
Me lleva al cerrito,
Me sienta en sus piernas,
Me da de besitos.

¿Ay dígame ay dígame ay dígame usted
Cuantas creaturitas se ha chupado usted?
Ninguna, ninguna, ninguna no ve
Que ando en pretensioness de chuparme a usted

La Príncipa que se llamaba Sonby y que algún día sería la Reina Sonby I del Territorio Norte de Sonora y anexas y conexas, se sintió atraída por la hermosa voz y quiso saber de dónde provenía. Finalmente halló la torre, pero no logró encontrar ninguna puerta para entrar. La Príncipa quedó prendada de aquella voz. Iba al bosque tantas veces como le era posible. Por las noches, regresaba a su castillo con el corazón destrozado, sin haber encontrado la manera de entrar. Un buen día, vio que una bruja se acercaba a la torre y llamaba a la muchacha.
-Rapunzelencha, tu trenza deja caer.

La Príncipa observó sorprendida. Entonces comprendió que aquella era la manera de llegar hasta la muchacha de la hermosa voz. Tan pronto se fue la bruja, la Príncipa se acercó a la torre y repitió las mismas palabras:

-Rapunzelencha, tu trenza deja caer.

La muchacha dejó caer la trenza y la Príncipa subió. Rapunzel tuvo miedo al principio, pues jamás había visto a una Príncipa. Sin embargo, la Príncipa le explicó con toda dulzura cómo se había sentido atraído por su hermosa voz. Luego le pidió que se casara con ella. Sin dudarlo un instante, Rapunzelencha aceptó, claro que primero tuvo que aflojarle a la Príncipa no crean que la pedida en matrimonio fue gratis. En vista de que Rapunzelencha no tenía forma de salir de la torre, la Príncipa le prometió llevarle un ovillo de seda cada vez que fuera a visitarla. Así, podría tejer una escalera y escapar. Para que la bruja no sospechara nada, la Príncipa iba a visitar a su amada por las noches, claro que también aprovechaba el tiempo y le daba calor. Sin embargo, un día Rapunzelencha le dijo a la bruja sin pensar:

-Tú eres mucho más pesada que mi Príncipa.

-¡Me has estado engañando! -chilló la bruja Roxxxy enfurecida y cortó la trenza de la muchacha.

Con un hechizo la bruja envió a Rapunzelencha a una tierra apartada e inhóspita mmm...como 3 kms. antes de llegar a la ching...., luego, ató la trenza a un garfio junto a la ventana y esperó la llegada de la Príncipa. Cuando esta llegó, comprendió que había caído en una trampa.

-Tu preciosa ave cantora ya no está -dijo la bruja con voz chillona -, ¡y no volverás a verla nunca más!

Muriéndose de dolor, la Príncipa saltó por la ventana de la torre. Por fortuna, sobrevivió pues cayó en una enredadera de espinas. Por desgracia, las espinas le hirieron los ojos y la desventurada Príncipa quedó ciega, y con las bubis arañadas como si se hubiera peleado con un gato.

¿Cómo buscaría ahora a Rapunzelencha?

Durante muchos meses, la Príncipa vagó por los bosques, sin parar de llorar. A todo aquel que se cruzaba por su camino le preguntaba si había visto a una muchacha muy hermosa llamada Rapunzelencha. Nadie le daba razón.

Cierto día, ya casi a punto de perder las esperanzas, la Príncipa escuchó a lo lejos una canción triste pero muy hermosa:
Amor, amor, amor
amor, amor, amor
quiero que me vuelvan a mirar tus ojos
amor, amor, amor
amor, amor, amor
quiero volver a besar tus labios rojos
como no acordarme de ti
de que manera olvidarte
si todo me recuerda a ti
en todas partes estas tu

Si en una rosa estas tu
si en cada respirarar estas tu
como te voy a olvidar
como te voy a olvidar
si besando la cruz estas tu
rezando una oracion estas tu
como te voy a olvidar
como te voy a olvidar…

Reconoció la voz de inmediato y se dirigió hacia el lugar de donde provenía, llamando a Rapunzelencha.
Al verlo, Rapunzelencha corrió a abrazar a su amada. Lágrimas de felicidad y… gotas de leche cayeron en los ojos de la Príncipa, pues Rapunzelencha había dado a luz un hijo fruto de esa pasión iuuuuuuuuuuu (par de calientes) . De repente, algo extraordinario sucedió:
¡La Príncipa recuperó la vista!

La Príncipa y Rapunzelencha lograron encontrar el camino de regreso hacia el reino. Se convivenciaron poco tiempo después (así es, también en los cuentos ya hay sociedades de convivencia) y fueron una pareja muy feliz.
Bueno, ese sería el típico final de cuento, la verdad es que la bruja Roxxxy y la bruja Chumina las visitan de vez en cuando para darles cariño, y por cierto, las brujas se apiadaron de las vellosidades extremas de Rapunzelencha y le regalaron una depilación supercompleta en Depilité.

8 comentarios:

  1. Jajajjajajajjajaja ay Lesbi, qué risa con tu cuento, ya te extrañabamos ^-^

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  2. jajaja...

    rapunzelencha...

    si ya disney tiene a su princesa negra en camino... por qué no una lencha?

    exijo un referéndum...

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  3. jajajajaja no mames!! y con mi son favorito La Bruja!!! que pex nina me sentí en una caricatura...¿¿cómo se llama esa que pasan en MTV??? la casa de los dibujos..recuerdas que hay una princesa que le salen tentáculos por el no te platico y la gente que quería desencantarla había que besarle uno de los tentáculos jaja..chale!! bienvenida de nuevoooo mi lesbi

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  4. esta excelente!!!
    ajajajajaja

    me encanto lo de "se convivenciaron" :D

    ojala asi fueran todos los cuentos, que imaginacion, mis respetos.

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  5. Jajajajjajajaa Woww Estuvo de "pelos" el cuento jajajajaja


    :)

    Esperando por más .....


    Jajjajjajajaja


    Chidismo lesbi...

    Saludos!!

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  6. jajajajajajajajajajajaja ke grupera salio rapunzelencha jajajajaja!

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  7. jajajajajaja muy bueno!!!

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  8. Anónimo3:56 p.m.

    HOLA,QUISIERA SABER SOBRE LA VIDA

    MISTICA LEBS Y SUS MAQUIABELICAS-

    CONQUISTAS CON MUJERES DE

    MARICRUZ OLIVIER.

    GRAN MAESTRA DEL ARTE LEBS.

    OJALA DENTRO DE SUS INVESTIGACIO

    NES PROFUNDAS NOS HAGAN SABER DE

    LA VIDA DE ELLA VALE LA PENA SA -

    BER TODO D ELLA GRACIAS

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